"Y en los escaparates, detrás de los cristales, se burlan de ella las flores artificiales. No necesitan aire, tampoco primavera, no necesitan agua ni nadie que las quiera... Entre el humo y el ruido la tarde se acelera, en este mar de gente es infeliz cualquiera. Silbando melodías aunque nadie le oiga, soñando tonterías le pillan las estrellas..."