Yo quería decirle que septiembre podría ser diferente y que las hojas podrían caer sobre nuestros besos.
Que las miradas fugitivas dejaron de serlo hace tiempo; que con él ya todo no era tan relativo.
Y quería decirle que seríamos capaces de convertir el otoño en primavera; pero, más sabio que ninguno, supo en seguida que los sueños son lo mío y no lo suyo...