Heroes Del Silencio – La Herida - Live in Germany Version;2011 - Remaster;
martes, 25 de noviembre de 2014
sábado, 22 de noviembre de 2014
Como terminan los mensajes que no mandas.
Tristemente puesta en pie, acaricias con los dedos la esperanza muerta, la torpeza y la vergüenza de este año que no fue, ese año que esperábamos tener. Y lamentas con miradas lo que no se puede ni explicar, lo que no has guardado porque al no ser lo esperado no quisiste ni archivar.
Sabadomingo.
Tengo la sospecha de que todo lo que empieza acaba mal, de un modo inesperado, nunca el deseado nos encontrará. Así que deja de llorar por los paraísos perdidos... Nunca los perdimos porque nunca los tuvimos... Solamente están en tu cabeza... Desgraciadamente soy un ser inteligente y la parte más salvaje se murió. Por eso, algunas veces, cuando nada te obedece, suelo resultar algo dañado... Sería distinto si nos fuéramos de aquí, compra los billetes para ti y para mí. Pero deja de soñar con los paraísos perdidos... Nunca los perdimos, nunca fueron míos... Solamente están en tu cabeza...
Con todo lo pensado y no tenemos conclusión... Vístete y larguémonos de aquí. Pero...
Ivan Ferreiro – Paraisos perdidos - Confesiones-directo
Con todo lo pensado y no tenemos conclusión... Vístete y larguémonos de aquí. Pero...
Ivan Ferreiro – Paraisos perdidos - Confesiones-directo
martes, 11 de noviembre de 2014
Balas
¿De qué me sirve tener un corazón a prueba de balas si lo que me mata es tu boca? A lo mejor es que yo soy masoca y necesito de tus arañazos para creer que he recuperado una de mis siete vidas. Cómo puedo ser tan imbécil de depender de tus ronroneos a media luz, si sé que en cuanto se te ponga la luna en frente vas a brindarle la oportunidad de lamerle hasta la locura.
Pero que no se me olvide, que no se me olvide que soy mía antes que de nadie, que llevo la falda con la que se torea, que soy fuerte, y que ser valiente no significa no llorar. Que no se me olvide qué es reír, que no se me olvide sentir, caer, tropezar, cicatrizar. Que no se me olvide cómo era antes de ti.
Porque también tengo una bala en la recámara esperando ser disparada para luego perderse. Me da igual ser una bala perdida desde que he encontrado en tu ombligo el epicentro de la tierra, ahora que sé que soy capaz de reventar un terremoto si se cuela entre tus piernas...
Tengo una pistola vacía que juega a matar gente, yo la llamo cordura, y es capaz de llevarte a la décima altura para luego soltarte.
A parte, tengo diecinueve motivos por los cuales deberías salir corriendo, porque correrte ya sé que de hace quinientas noches que lo haces en otras camas.
Tengo muchas historias entre manos, y no sé que tramas, pero tú ya no formas parte de ninguna. No me hagas agarrarme a tus pupilas, ¿no ves que ahora miro al suelo? Miro al suelo porque te dejé el mundo a tus pies y tú seguiste bailando como si nada. Miro al suelo porque veo tus pies moverse al compás de tus latidos, porque estás pisando mi corazón y tú sigues bailando como si nada.
Mira, mejor vamos a hacer como que no nos hemos conocido, como si hubiéramos vendido a un programa de prensa rosa un romance inventado.
Y cuando trates de empezar de cero llegará alguien que te hará volar sin alas. Te partirás la boca por quitarle más las lágrimas que las bragas, y te darás cuenta de que no sirve de nada un corazón a prueba de balas si lo que buscas es que te mate su boca.
No. Por favor. Dedidle que vuelva. Que viene el invierno y el frío. Que quiero recuperar lo que fue mío. No me imagino un otoño sin deshojar sus párpados, sin ser los hijos vástagos de una generación que no creía en el amor. No me imagino vivir sin hacer manifestaciones en su cadera para denunciar lo desacuerdo que estoy con el mundo, sin decidir si salgo a flote o me hundo entre sus piernas cada noche, sin apuntarme al derroche de saliva, a sus idas a venidas, a ser su salvavidas en cada derrumbe. Por favor, decidle que vuelva
Pero que no se me olvide, que no se me olvide que soy mía antes que de nadie, que llevo la falda con la que se torea, que soy fuerte, y que ser valiente no significa no llorar. Que no se me olvide qué es reír, que no se me olvide sentir, caer, tropezar, cicatrizar. Que no se me olvide cómo era antes de ti.
Porque también tengo una bala en la recámara esperando ser disparada para luego perderse. Me da igual ser una bala perdida desde que he encontrado en tu ombligo el epicentro de la tierra, ahora que sé que soy capaz de reventar un terremoto si se cuela entre tus piernas...
Tengo una pistola vacía que juega a matar gente, yo la llamo cordura, y es capaz de llevarte a la décima altura para luego soltarte.
A parte, tengo diecinueve motivos por los cuales deberías salir corriendo, porque correrte ya sé que de hace quinientas noches que lo haces en otras camas.
Tengo muchas historias entre manos, y no sé que tramas, pero tú ya no formas parte de ninguna. No me hagas agarrarme a tus pupilas, ¿no ves que ahora miro al suelo? Miro al suelo porque te dejé el mundo a tus pies y tú seguiste bailando como si nada. Miro al suelo porque veo tus pies moverse al compás de tus latidos, porque estás pisando mi corazón y tú sigues bailando como si nada.
Mira, mejor vamos a hacer como que no nos hemos conocido, como si hubiéramos vendido a un programa de prensa rosa un romance inventado.
Y cuando trates de empezar de cero llegará alguien que te hará volar sin alas. Te partirás la boca por quitarle más las lágrimas que las bragas, y te darás cuenta de que no sirve de nada un corazón a prueba de balas si lo que buscas es que te mate su boca.
No. Por favor. Dedidle que vuelva. Que viene el invierno y el frío. Que quiero recuperar lo que fue mío. No me imagino un otoño sin deshojar sus párpados, sin ser los hijos vástagos de una generación que no creía en el amor. No me imagino vivir sin hacer manifestaciones en su cadera para denunciar lo desacuerdo que estoy con el mundo, sin decidir si salgo a flote o me hundo entre sus piernas cada noche, sin apuntarme al derroche de saliva, a sus idas a venidas, a ser su salvavidas en cada derrumbe. Por favor, decidle que vuelva
a quererme,
a dispararme.
Loreto Sesma
Bienvenidos al naufragio
Todas las tablas a las que me agarré en mi último naufragio. El huracán que destrozó Roma después de haber probado todos los caminos que me podían hacer llevar a ella. Un conjunto de errores, de heridas, cicatrices curadas con saliva. El abrazo dado a tiempo antes de que el viento se llevara mis cenizas después del incendio. El deseo de sobrevivir a mil mareas. Los clavos a los que me agarré ardiendo, y las balas que me traspasaron la piel pensando que eran las yemas de sus dedos. La pistola que me puse en la sien mientas cantaba mi canción favorita y bailaba cuando quería romper a llorar. El cuento que te escribí antes de dormir contándole lo mucho que me gustaba romperme si era para reír. La historia de la vez en la que me enamoré de la catástrofe antes que de un corazón. Son las mil lágrimas que sonreí y las mil sonrisas que lloré en una habitación.
Loreto Sesma
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