viernes, 5 de abril de 2013

¿Yo nietzscheana? Qué va.


En la "Canción del baile" de Así habló Zaratustra, Nietzsche escribe: "Un día me contemplé en tus ojos; ¡oh vida!, y me pareció caer en un insondable abismo; pero tú me sacaste con anzuelos de oro; tenías una risa burlona cuando te llamé insondable" y, más adelante, "yo no amo profundamente sino la vida". La vida es, pues, lo único que ama profundamente y lo insondable, lo que no se puede definir porque se escapa a todo concepto.
En la Naturaleza (y el hombre es una parte de ella), la vida se manifiesta como un instinto espontáneo; como una fuerza que se enfrenta a otras fuerzas, en una constante lucha de energías contrarias, en un proceso interminable de intercambios de vida y muerte en el que nada permanece estable.
De ahí que podamos interpretar la vida como un acontecimiento trágico: un proceso regido por la dominación de unos sobre otros y la preeminencia de las fuerzas espontáneas (instinto, capacidad de transformación, agresividad). Fuerzas que siempre son creadoras, pues, ocurra lo que ocurra —la vida o la muerte—, prolongan el proceso vital. Por eso lo trágico es siempre una afirmación que se manifiesta como "alegría de vivir". Por ello, negar la vida supone escapar de su realidad eliminando o limitando su propio ser, provocar la vida descendente, la decadencia; por el contrario, afirmar la vida supone aceptarla tal cual es, trágica y paradójica, instintiva y creadora, espontánea y proyectiva.
Y esto es lo que Nietzsche llama "voluntad de poder", que no es sólo y simplemente una voluntad de vivir, ni una capacidad de adaptación, sino la fuerza creadora íntima de cada viviente: "donde encontré algo vivo, allí encontré voluntad de poder;(...) ¡Sólo donde hay vida, hay también voluntad!: pero no voluntad de vivir, sino—así te lo enseñé yo—; ¡voluntad de poder!".
Sin embargo, las creaciones y transformaciones fruto de esa fuerza están atrapadas en el tiempo: "La voluntad no puede querer hacia atrás: pues el no poder quebrantar el tiempo ni su voracidad, ésa es la tribulación más solitaria de la voluntad." 

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