domingo, 31 de mayo de 2015

"Cántame algo" y canté

Y los barcos fugaron para volver a dejarme tirado en un puerto. Su acento era milagro; el viento rizándole en silencio la piel a la arena pegada. Y los besos siguientes fueron "Hoy, quédate", y me quedé parado en el tiempo.

Y nos siguió la marea. 

 

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